El arte de besar

El famoso beso francés, ¿lo conoces? Este beso tan lánguido ha dado una reputación increíble a los amantes franceses en el mundo entero. Pero atención, ya que existen otros muchos tan deliciosos como él.

Desde la técnica hasta lo que se debe evitar, he aquí una revisión de los detalles para los momentos más tiernos.

El beso, un preliminar amoroso
Nos gustamos mutuamente, nos seducimos y después nos besamos. Este es el ritmo de la mayoría de los romances. Un besito para empezar, un beso después y los besos de verdad, de los que te hacen derretirte, sensuales y eróticos, como te gustan en una tercera tanda. Más que una prueba de afecto se trata de una fuente de placer intenso que se comparte y que permite una verdadera fusión entre dos, instaurando un clima de confianza.

Desde siempre y en todo tipo de literatura, el arte de besar ha ocupado un lugar privilegiado entre los preliminares del amor. Es el caso tanto de las narraciones de Las mil y una noches como del Kama-sutra.

Al principio, sólo se hablaba de un simple besito, que poco a poco se fue transformando y refinando en besos en la mano, en la frente y hoy en día en la boca, con o sin lengua.

El beso en el mundo
Los indios del Amazonas se sorprenderían al ver que nos besamos en la boca (con o sin lengua), ya que lo consideran fuera de lugar. En cuanto a los pueblos africanos, consideran que besar es antihigiénico, que les puede privar de su alma y vida.

Algunas mujeres Manjas de África ecuatorial tienen el labio superior perforado con un disco de madera para imposibilitar los besos, los cuales se sustituyen por puños. Los hombres aprietan el pulgar de las mujeres como muestra de afecto.

Los esquimales, por su parte, se olisquean cariñosamente o se sacan la lengua, ya sea en señal de respeto o como un gesto seductor.

Técnica
Besar es un arte que conviene dominar para ser una buena seductora. Para un beso profundo, sensual y fogoso, abre bien la boca, junta los labios a los de tu pareja sin dudar en mezclar salivas. Las lenguas pueden encontrarse, entrelazarse con la ayuda de movimientos circulares y después titilar el paladar, el interior de las mejillas, sin olvidar los pequeños mordiscos.

Y lo que marca la diferencia: ¡el amor! Al poner todo tu corazón en ello, no quedan muchas posibilidades de fallar, convirtiendo los besos en verdaderos intercambios dignos de una escena de cine. Recuerda que un beso no tiene por qué ser una invitación de sexo. Puede ser sencillamente la ocasión de un flirteo intenso.

A esto se añaden pequeños trucos para aumentar el placer: el cosquilleo que sentimos al oír palabras dulces o con caricias llenas de ternura.
Lo que debes evitar

En principio los besos son para improvisar y confirmar que sois compatibles. Debes saber que algunas cosas pueden repeler al amante más valiente.

• El aliento: ¿acabas de comer un plato con especias? Pues bien, en cuanto notes que el beso llega, cuélate discretamente en el lavabo y cepíllate los dientes. Fresca, pulposa y sensual, tu boca será otro manjar.

• Ansia: tanto durante la primera cita como para las siguientes, no hay peor cosa que una persona con prisa para terminar y que tiene tendencia a, literalmente, comerte la boca. Combina la dulzura, el tacto y la agilidad.

• La saliva, ¡no hace falta demasiada! no hay nada peor que un beso demasiado húmedo, que baña la saliva del otro… prepara tu «ataque», traga saliva y ¡lánzate!
Es avaro con los besos, ¿es grave, doctor?

Con los años, es frecuente que las parejas intercambien menos besos apasionados, tanto en público como en privado. Y muchas veces, son los hombres quienes se muestran más avaros. Esto puede generar una pérdida de confianza en la pareja, quien puede llegar a creer que su hombre no la desea tanto como antes. La razón es sencilla: en el paso de la infancia a la adolescencia, algunos niños se ven privados de besos y otros mimos por parte de sus padres, creyendo que ya son demasiado mayores para demostraciones de afecto «efusivos». De repente, al llegar a la edad adulta, suelen presentar dificultad para demostrar ternura, incluso a la mujer de su vida. Por lo tanto, os toca a vosotras hacerles conscientes de esta situación y «abastecerles» como es debido.

Los riesgos de enfermedad
Las enfermedades se transmiten por medio de relaciones sexuales. Los besos también pueden acarrear algún que otro disgusto y se nota unos minutos después del intercambio en cuestión. El riesgo proviene de la saliva, o simplemente, los labios. Así, se puede contraer herpes, con tan sólo entrar en contacto con la mucosa, o la gripe; la mononucleosis, que se transmite por la saliva, y en algunos casos mucho más raros, alergias (cacahuetes, nueces, pescado…).
Protégete si tu pareja sufre alguna de estas condiciones. Tras unos días de abstinencia, ¡los besos no pueden más que mejorar!

Las zonas sensibles
Los besos son aún más deliciosos si se dan en las zonas erógenas.

Mordisquitos y otros juegos de labios o bien de lengua sobre algunas zonas permiten llegar a una nueva dimensión, sexual en este caso. Los besos, húmedos y ardientes a la vez, sobre la nuca, senos, nalgas y en la cavidad de los riñones pueden ser muy excitantes y eficaces porque despiertas múltiples captadores sensoriales. Los lóbulos de las orejas también son muy evocadores gracias a la cantidad de terminaciones nerviosas concentradas en esta zona.

En cuanto a los besos más «calientes», también llamados caricias bucogenitales, se producen justo antes de la penetración y sobre las partes más íntimas, durante una felación o un cunnilingus.