Moscú asegura que incidente con Navalny solo es pretexto para imponer más sanciones

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El incidente con el opositor ruso Alexéi Navalny, que permanece hospitalizado en Alemania después de sufrir un presunto envenenamiento en Rusia, solo es un pretexto para imponer más sanciones contra Moscú, ha declarado este lunes el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

En una entrevista con el canal RTVI, Lavrov ha denunciado que "los socios occidentales cruzaron todos los límites de la razón" y, en efecto, piden a Rusia que "confiese".

Preguntado sobre si el incidente podría impulsar nuevas sanciones occidentales contra Rusia, el canciller se mostró de acuerdo con aquellos analistas políticos "convencidos de que, si no hubiera [caso] Navalny, se habrían inventado otra razón para introducir sanciones adicionales".

 

El jefe de la diplomacia rusa ha destacado también que, de momento, su país carece de "base legal" para abrir un caso penal por el incidente con Navalny. "Tenemos nuestras propias leyes, según las cuales no podemos confiar en las palabras de alguien para abrir un caso penal. Se deben seguir ciertos procedimientos", explicó el ministro.

Incluso si se abriera un caso penal, Rusia en estos momentos no podría "hacer más" de lo que ya se ha hecho para aclarar las circunstancias del incidente, señaló Lavrov.

¿Qué le pasó a Navalny?

El 20 de agosto, el opositor ruso se sintió mal durante un vuelo a Moscú. El avión aterrizó de emergencia en la ciudad rusa de Omsk, donde Navalny fue hospitalizado en estado grave y tuvo que ser conectado a un respirador.

 

Antes de embarcar, Navalny bebió té en el aeropuerto de Tomsk por lo que sus partidarios sugirieron que podría estar envenenado, versión que compartió la familia del opositor. Sin embargo, los médicos del hospital de emergencias de Omsk afirmaron no haber encontrado ningún rastro de veneno en el organismo del paciente, siendo el trastorno metabólico el diagnóstico principal que manejaron.

Navalny fue ingresado en el hospital ruso en un coma de origen desconocido, y casi de inmediato los especialistas decidieron inducirle a un coma médico. Durante los dos siguientes días los médicos hicieron todo lo necesario para salvar la vida del político y lograron estabilizar su condición. Tras ello, a petición de la familia, el opositor fue trasladado a Alemania, al hospital Charité de Berlín, donde el diagnóstico inicial fue que sufrió una intoxicación con una sustancia del grupo de los inhibidores de la colinesterasa.

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En respuesta, los médicos del hospital de emergencias de Omsk indicaron que, cuando el opositor fue ingresado, no presentaba un cuadro clínico específico de ese grupo de sustancias. Por otra parte, desde el Ministerio del Interior de Rusia regional confirmaron que no se habían encontrado sustancias potentes o narcóticas en los análisis a Navalny durante sus inspecciones.

 

Varias fuentes alemanas, incluido el Laboratorio de las Fuerzas Armadas Alemanas, afirmaron que Navalny fue envenenado con un agente nervioso del grupo Novichok, alegando que una sustancia de este tipo solo puede estar al alcance de las autoridades rusas. Moscú, por su parte, niega que esté involucrada y pide a la parte alemana los materiales relacionados con la condición de Navany para poder analizarlos. De momento, Alemania no ha transferido ningún documento a Moscú, por lo que Rusia considera infundadas todas las acusaciones en su contra, informó RT.