Revelan cartas inéditas de Monseñor Romero

El arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado hace 35 años por un comando de extrema derecha, sabía que su vida corría peligro por defender a los pobres y perseguidos en su país, según revelan cartas inéditas dadas a conocer ahora.

El papa Francisco aprobó el 3 de febrero pasado el decreto para su beatificación, en el que se reconoce el «martirio» del arzobispo «in odium fidei», es decir, que fue asesinado por «odio a la fe».

El libro «Si me matan, resucitaré en el pueblo. Inéditos 1977-1980», publicado por Editrice Missionaria, recoge por primera vez esos escritos.

En el prefacio, monseñor Vincenzo Paglia, postulador de su causa de beatificación, destaca que sus cartas definen «el verdadero rostro del obispo-mártir, en que emerge con fuerza la conciencia de ser el blanco de los violentos por su fidelidad al Evangelio».

La Comisión de la Verdad para investigar los crímenes durante el conflicto armado en El Salvador señaló al mayor de inteligencia Roberto D’Aubuisson, fundador del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista, como el autor intelectual del crimen.

Poco antes de morir asesinado, el arzobispo había proclamado: «Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño», la frase que da título al libro.

Romero nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, a unos 160 kilómetros al este de la capital, en el departamento de San Miguel. Fue el segundo de ocho hermanos de una familia formada por Santos Romero, un telegrafista y empleado de correos, y Guadalupe Galdámez.

En marzo de 1994 se abrió el proceso de beatificación y tras concluirse su fase diocesana, en 1997 pasó a la Congregación de la Doctrina de la Fe para que diese su autorización.

El proceso vivió una fase de estancamiento y sólo en 2005 la Congregación para la Causa de los Santos dio el visto bueno para que continuara, mientras que con la llegada del papa Francisco en marzo de 2013, se produjo una aceleración de su proceso de beatificación.

Romero será beatificado el próximo 23 de mayo en una ceremonia en San Salvador, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer, en los días previos al estallido del conflicto armado salvadoreño (1980-1992).

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CIUDAD DEL VATICANO (AP)